Puedes subir directamente archivos MP3, M4A (el formato de las notas de voz del iPhone), WAV, WebM y OGG. También sirven los archivos de vídeo como MP4 y MOV: Scholarly convierte la pista de audio en texto e ignora la imagen. Puedes usar grabaciones largas, incluidas clases de varias horas, sin tener que dividirlas antes.
Al convertir audio a texto obtienes un registro literal: cada frase, en orden y con marcas de tiempo. Es lo que necesitas cuando importa la formulación exacta: una cita para un ensayo, las palabras precisas de una definición o la afirmación concreta de un seminario. Si prefieres resumir la grabación y organizarla por temas, utiliza Audio a notas , que realiza la misma transcripción y después la resume en notas de estudio estructuradas. En ambos casos, la transcripción completa permanece adjunta para que nunca pierdas el texto original.
Con un audio claro, la precisión es alta: las grabaciones nítidas de clases y entrevistas se transcriben casi palabra por palabra. La transcripción incluye marcas de tiempo, así que, si una palabra parece incorrecta, puedes ir directamente a ese segundo y contrastarla con el audio en un par de toques, sin releerlo todo.
Lo que realmente perjudica la precisión es la grabación, no el modelo: un micrófono lejos de quien habla, muchas voces superpuestas, acentos marcados junto con ruido de fondo o abundante jerga especializada reducen la calidad del texto. Si se trata de un dato importante, como una cifra, un nombre o un término técnico que vas a citar, compruébalo en el audio usando su marca de tiempo. Solo lleva unos segundos y lo contrastas con lo que se dijo realmente.
La grabación se convierte en una fuente de tu espacio de trabajo de Scholarly, así que puedes trabajar a partir de la transcripción sin volver a subirla: buscar cualquier término en el texto completo, convertirla en notas de estudio claras, generar tarjetas de estudio con repetición espaciada o un cuestionario de práctica, o hacer preguntas al chat con IA y obtener respuestas que citan el pasaje exacto del audio. El texto resulta más útil que el audio precisamente porque puedes trabajar con él, y leer una transcripción mientras estudias refuerza la comprensión mucho más que escuchar pasivamente una grabación.
¿Necesitas primero el texto literal? Nuestra herramienta de transcripción de clases está diseñada precisamente para eso: una transcripción de la clase completa con búsqueda y marcas de tiempo.